Pueden leerme también en TodoMePasa

¡Buen día entintados!

Sé que nuevamente he estado ausente, pero es que les tengo una gran noticia, una muy querida amiga y talentosísima escritora me invitó a colaborar en su blog TodoMePasa, así que estaré escribiendo algunas líneas no sólo sobre maternidad y temas tabú, sino un poco de política, poesía y cosas de la vida.

Espero se den un tiempo para leer los textos que, tanto yo como otros escritores, hacemos con mucho entusiasmo para ustedes.

Gracias por leerme y seguir mis tintas entintadas

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El tabú del Aborto

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Hace algunos años, mientras esperaba mi camión, vi un letrero que llamó mi atención, se trataba de una campaña de concientización ( por así decirlo) que hablaba sobre el aborto… La imagen era un niño sucio y maltratado que miraba fijamente la cámara (o a quien viera el cartel) y sobre él, una leyenda que decía “o los quieres o los abortas”… Está de más decir que se trataba de una propaganda muy explícita, controversial y para algunos hiriente… desde aquel entonces no volví a oír mencionar sobre esa campaña e incluso ni le tomé importancia durante esa etapa.

Años después retomé el tema y comencé a analizarlo, llegué a miles de conclusiones y cabe mencionar que no muchos han estado de acuerdo con mi forma de pensar, pero creo que si las mujeres lo entendieran el mundo sería diferente.

Yo estoy a favor del aborto pues pienso que tomar la decisión de convertirse en madre, no debe tomarse a la ligera y se debe estar 100% segura sobre si aceptar el compromiso o no. Es decir, No creo que se deba tener hijos nomás por tenerlos o porque “Dios te los envía”. Podría mencionar todos y cada uno de los casos de niños maltratados y en malas condiciones que viven tan sólo en mi ciudad y aún así no terminaría…

Estoy a favor del aborto porque me duele ver niños maltratados, porque no soporto ver el dolor en los ojos de los niños que sufren abandono, maltrato, pobreza extrema, etc.

Antes de que me tachen como una asesina y una pésima persona, quiero aclarar que estar a favor del aborto no significa que quiero que todas las personas aborten y que ningún bebé nazca, pero quiero que cada bebé que lo haga sea porque es esperado con amor y viene a una familia que de verdad le quiere y está dispuesta a ofrecerle todo lo que necesita. Quiero que todos los bebés tengan una vida plena y feliz, pero si una mujer, sea cual sea su situación, no puede ofrecerle el amor que merece, entonces que no venga al mundo.

De igual manera defiendo a capa y espada el derecho de toda mujer de ejercer su sexualidad como ella decida sin que busque la maternidad, porque estoy harta de escuchar comentarios como: “Querías abrir las piernas, ahora te aguantas”, “Si no quieres ser madre entonces no andes de puta”, y una zarza de estupideces que me cuesta trabajo creer que se siga pensando de esa forma en pleno siglo XXI. Me molesta que se juzgue a una mujer por ser sexualmente activa sin que busque convertirse en madre, pero una de las cosas que más me molesta es que pongan a un hijo como si tuviera que ser un castigo… qué clase de vida creen que le espera a un niño que es visto como un “castigo”, algo que se debe tener porque no queda de otra, porque “ya me chingué”, porque no lo quiero pero ya está aquí y no puedo hacer otra cosa… Es por eso que apoyo el aborto, porque las mujeres deben tener el derecho total sobre su cuerpo y eligir si quieren o no convertirse en madres, pero sobre todo, se debe respetar su decisión. No entiendo por qué es tan difícil de comprender, no sé en qué les afecta a los demás que una mujer no quiera ser madre.

Si como sociedad comprendiéramos y respetáramos eso, sólo las personas capaces y preparadas, tendrían y educarían con amor a sus hijos “deseados” y podríamos tener una sociedad más pacífica, más educada, más amorosa y menos resentida… pero esto sigue siendo una utopía.

Yo decidí ser madre porque así lo quise, amo a mi hija y trabajo duro para darle lo mejor siempre, pero si alguien no está 100% comprometida con una vida o simplemente la situación es difícil, podrá esperar, somos dueñas de nuestro cuerpo, somos dueñas de nuestra vida y nadie puede venir a decirnos lo contrario.

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¿Gorda o flaca? ¡NO! sólo mujer

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Hermana, no cometamos el error de pensar que sólo los cuerpos robustos son reales, el cuerpo de la mujer es hermosamente variado hay mujeres esqueléticas, flacas, cuadradas, torneadas, robustas, gordas, altas, chaparras, de piernas cortas y largas y hasta con pene… Miles de cuerpos reales y hermosos por igual.

Entiendo que somos las mujeres más anchas las que nos vemos presionadas por no ir con los cánones de belleza que “exige” la sociedad, pero no podemos excluir a otras mujeres por no “sufrir” la misma discriminación, hay chicas flacas que buscan engordar y no pueden, hay chicas flacas que aman serlo y no por eso son menos reales que otras…

Creo que debemos concentrarnos en la inclusión en vez de separarnos por tipos de cuerpo o por si una es más discriminada que otra, pues al hacerlo estamos invirtiendo la balanza y quedamos en las mismas, pasamos de ser las señaladas a quienes señalan… pienso que lo único que importa es que cada una de nosotras aprendamos a amar nuestro cuerpo tal cual es, sin pensar en si los demás lo consideran hermoso y que se respete la decisión de convertirlo a través de ejercicio o hasta de una cirugía… es decir, si una mujer se siente a gusto con lo que hace, debe respetarse.

He visto cómo por “solidarizarse” con las gorditas comienzan a humillar a las flacas y decir que sus cuerpos esqueléticos dan asco y que una mujer con carne es mejor… no sé si estés conmigo pero se me hace tan horrible como decirle a una mujer que sus lonjas dan asco… en mi opinión lo que hace hermosa a una mujer es su sonrisa y su capacidad de salir adelante en las adversidades, nada tiene que ver el físico pero si una mujer tiene la dedicación de ejercitarse para tener un cuerpo sano o por simple estética también es válido.

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¿Estamos amaestradas para casarnos?

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Hola mamis, nuevamente yo con mis temas polémicos…

Hoy quiero hablar sobre algo que he visto últimamente en el trabajo, en las redes sociales y sobre todo con mis amigas, y es que siento que el feminismo se ha deformado a tal grado que ahora una mujer es mal vista por hacer todo lo contrario que antes se criticaba (está medio confuso, pero lo explicaré). Antes una mujer estaba destinada a casarse, tener hijos, dedicarse al hogar, etc. (Hasta aquí todas comprendemos) sin embargo, ahora es bien visto que las mujeres estén solteras, no tengan hijos, se dediquen a ellas y sus proyectos personales, esto me parece genial, creo que una persona debe ver por su crecimiento profesional y espiritual, peeeeeeero, ahora quienes decidimos llevar una vida un poquito tradicional, somos vistas mal, es decir, no creo que haya un cambio, simplemente la balanza se inclinó al otro lado, para dejar de señalar a las independientes como “solteronas” o “dejadas”, para señalar ahora como “conformistas”, “encadenadas”, “amaestradas”, etc, a todas aquellas que decidieron tener una familia…

Yo respeto completamente a una mujer que no quiere convertirse en madre, porque la verdad odio los comentarios estúpidos de: “y tú para cuándo”, “Te va a encantar ser mamá tanto como a mí”, y muchos otros más que seguramente ya conocen. A lo que voy es que, qué no podemos dejar de señalar y vivir nuestras vidas sin joder, lo que funciona para una persona no va a funcionar para otra, que una mujer encuentre un hombre maravilloso con el que quiere formar una familia no la hace una amaestrada, el amor existe y es maravilloso y sólo quien no lo conoce es capaz de criticarlo (pero de eso hablaré después).

Me molesta ser juzgada por amar mi vida de casada y ser madre, en lo personal nunca pensé que me fuera a gustar tanto esta vida, es decir, soy profesionista, pero ni siquiera mi carrera me llena tanto como llegar a mi casa y abrazar y besar a mi hija, obviamente quien no es madre no lo entiende, pero igual debería respetarlo, por ejemplo, cuando estaba soltera, amaba mi soltería, me enfocaba en mi carrera, me divertía con mis amigos, después cuando conocí a mi esposo y comenzamos una relación más formal, amaba disfrutar el tiempo con él, amaba nuestra vida juntos sólo él y yo, y cuando supimos de la llegada de nuestra hija, también disfrutamos cada momento hasta la fecha… No quiero decir que nuestra vida sea perfecta y no existan los días malos, la verdad no sé a qué se deba, pero así es esto… amo mi vida de casada, amo ser madre y me encanta dedicarme al hogar después del trabajo.

A lo que me recuerda el comentario de un “cantante” (si se le puede llamar así) que dijo que una mujer que no sabe trapear no sirve… muchas mujeres se ofendieron ante estas afirmaciones, como si compararlas con una mujer ama de casa fuera una ofensa… en lo personal, me pareció de malísimo gusto dicho comentario, pero, vamos, qué se puede esperar de una persona que fue criada a la antigua donde impera el machismo, es decir, es válido que una mujer disfrute trapear o por lo menos sepa hacerlo, me parecería de mal gusto ser una chingona en mi trabajo, hacer mil cosas bien, pero vivir entre suciedad por no saber hacer la limpieza de mi casa (hablo por mí, habrá quien no piense de la misma forma)…

A lo que voy es que considero más ofensivo decir que es “malo” ser ama de casa en lugar de profesionista, cada roll es sumamente respetable, y vuelvo a repetir, lo que funciona para ti no va a funcionar para todos, aprendamos a respetar y dejar de menospreciar un grupo por defender otro, a fin de cuentas somos mujeres y si algo nos une es que pase lo que pase, siempre buscaremos nuestra felicidad y paz interior, el camino es nuestro problema y no deberíamos ser juzgadas por cada decisión que tomemos. Es posible vivir en paz y armonía, deberíamos intentarlo.

 

Luz y paz para todas, colegas mujeres, madres y amigas.

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¿Perder peso después del embarazo?

No sé si son las hormonas después del embarazo y el implante o si todas las mamis compartan mi opinión, pero un comentario que me está castrando hasta la médula es que estén mencionando a cada rato lo gorda que me puse después de haber tenido a mi bebé.

Ya no tengo el cuerpo que tenía hace 10 años, mis medidas ya no son 90-60-90, pero saben, la verdad es que no me importa, dejé de ser la mujer vanidosa que era hace 10 años, hoy en día tengo más cosas en las que ocuparme. Y no me malentiendan, sé que es importantísimo llevar una vida sana y una dieta balanceada, y es lo que trato de hacer POR SALUD, no por vanidad, pero obviamente mi cuerpo ya no es el mismo, un ser humano hermoso salió de mí y dejó huella de su estadía en mi vientre, tengo estrías, mi busto quedó más grande después de la lactancia y un poco caído, mis caderas son ahora más anchas pero algo que también creció en demasía fue mi amor propio.

Nunca fui una mujer segura, siempre he tenido conflictos por mi apariencia, no me gustaba mostrar nada, de hecho siempre llevaba blusones que ocultaran mi figura, después me di cuenta que era muy bonita y comencé a usar ropa más ajustada, luego me hicieron sentir fea y volví a esconderme… es un poco cansado que tu autoestima dependa de otra persona, que la opinión que tienes de ti misma sea en base de lo que otros dicen de ti… por eso, ya decidí quitarme esa absurda idea de la cabeza.

Con el paso de los años me di cuenta de que la única persona que me puede juzgar soy yo misma, la única persona que puede dar una opinión acerca de mi apariencia soy yo misma y a la única persona que le rindo cuentas es, adivinen quién?… exacto, yo misma. Por eso dejó de importarme el cómo me veían los demás, sin embargo, los comentarios malintencionados fastidian.

Desde que mi hija nació y regresé a trabajar, no había tenido tiempo de retomar el ejercicio y una dieta sana, y por tanto, mi cuerpo lo resintió… es difícil tener el cuerpo de una modelo cuando eres madre de tiempo completo y trabajas sentada todo el día, a veces estás tan cansada y hambrienta, después de un pesado día de trabajo, que no te pones a inspeccionar el número de calorías diarias que estás ingiriendo… A veces y aunque sé que no es lo mejor, opto por comida rápida… Veo constantemente que todo el mundo se preocupa por mantenerse sano y en forma, no los juzgo, está bien que piensen en su salud, pero no creo que obsesionarse por ser el más sano y criticar a quien no lleva el mismo estilo de vida, sea la solución.

Es decir, yo no voy al GYM, lo veo como un gasto innecesario, aunque considero que el ejercicio es importante, se puede hacer en cualquier parte con los zapatos adecuados. Actualmente estoy retomando el ejercicio porque mi hija requiere demasiada condición física y cabe mencionar que mi esposo me ha motivado tanto que hasta es divertido ejercitarme con él mientras Ali nos ve e intenta gatear (me mata de ternura, es un juego más para ella). Pero creo que me desvié un poco del tema, quiero hablar del peso y lo mucho que afecta a una mujer que recién acaba de convertirse en madre, me parecen tan molestos esos comentarios donde las personas piensan que te están ayudando al presionarte que vuelvas a ser la Barbie esbelta que eras antes de tener a tu crío, ¿qué no te pueden dejar en paz un minuto? Si hay mujeres que lo toman a bien, también habemos quienes nos parece de mal gusto y una falta de respeto, no quiero generalizar, yo hablo por mí y por algunas de mis colegas que nos hemos sentido fastidiadas de que nos presionen para bajar los kilos que nos dejó el embarazo…

Yo no siento que sea de ley volver a estar esbelta, es decir, dónde está escrito, quién me obliga a regresar a mi peso de antes si no quiero, o si quiero no será porque me lo digan ni en el tiempo que me lo exigen, será todo a su tiempo y disfrutando hasta eso.

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Esperando…

Hola de nuevo, aquí compartiendo una reflexión que hice justo hace un año cuando estaba embarazada de mi pequeña Alicia, en ese momento todavía no sabía que esperaba una niña, sólo sabía que estaba locamente enamorada de mi pequeña bebé.

Cuando alguien me pregunta:¿Qué se siente estar embarazada? no sé qué contestarle, pues no creo que quieran escuchar que te sientes mal tooooodo el tiempo, no puedes comer nada de lo que te antes te gustaba porque ahora lo vomitas con sólo olerlo, que hasta bañarte es horrible porque te da asco el shampoo, que te gustaría quedarte acostada todo el día porque subirte al camión implica tener nauseas por horas y horas… que tienes antojos todo el tiempo pero vives con el miedo de engordar más de lo que debes, que ahora más que nunca tienes que cuidar tu salud porque hasta comer sano te puede causar problemas, que tienes los pies hinchados todo el tiempo y los pechos te arden como si los hubieras puesto en una sartén con aceite, que tienes dolores de espalda constantes porque el bebé absorbe todo el poco calcio que te queda, que cuando tu panza va creciendo tu ropa te deja de quedar y quisieras estar todo el día en pants y sudaderas holgadas para sentirte cómoda, te sientes tan cansada que no tienes ánimos ni de maquillarte para ir a trabajar y que te dejas de sentir bonita, que la panza pesa y te hace perder el equilibrio y tienes que caminar como si te hubieran pateado la vagina, que el crecimiento del útero duele como unas punzadas en la panza y que vas al baño constantemente porque bebé aprieta tu vejiga a su antojo, que en las noches no puedes dormir ni boca abajo ni boca arriba y tienes que dormir de ladito con una almohada entre las piernas para sentirte cómoda y cuando son noches de insomnio sólo piensas en cómo será su carita, en si te querrá y si serás buena madre, te preocupas de si se estará desarrollando bien y quisieras poder monitorear las 24 horas su desarrollo, sueñas con el día en que podrás tenerlo en tus brazos y lo sientes tan lejano, te preocupas si podrás estar con él suficiente tiempo para que crezca feliz y sano, si serás capaz de darle una buena familia, una que jamás se marche y lo tengan siempre como prioridad, quieres acabarte todos los libros sobre maternidad y los lees y relees mil veces para que nada se te escape, te vuelves loca… y entonces lo ves por primera vez en el ultrasonido, escuchas su corazón latir y sientes cómo se mueve dentro de ti y todos los malestares que sentías o sigues sintiendo no son nada comparados con el amor que crece cada día más, y sientes que si esos malestares significan que se desarrolle bien quisieras sentirlos más frecuentemente y con más intensidad… se olvidan tus preocupaciones y sólo importa ese pequeño ser que llegó a tu vida para quedarse, que recuerdas el día en que supiste de su existencia y que sentías miedo por no saber que hacer y ahora no te imaginas la vida sin él, que de un momento se vuelve tu todo y te sorprendes de lo mucho que puedes amar a alguien sin conocerlo, estás consiente de que no tienes ni la más mínima idea de cómo ser madre, pero que es lo que más quieres en la vida, ser la madre de esa cosita que crece dentro de ti… estar embarazada es el cambio más drástico al que se somete una mujer, es sacrificar absolutamente todo, es una etapa llena de malestares y tormentas emocionales… pero todo eso vale la pena cuando sabes que la recompensa es él..

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Cuando crezcan…

¡Hola mamis!

Esta semana he estado atascadísima de trabajo, con eso de la captura de “El Chapo”, la entrega de los premios Oscar, la NFL y los obituarios de personas famosas -_- y eso que sólo llevamos 14 días de haber iniciado este año, eso sin contar que saliendo de la oficina sólo tengo ojos para mi hija, en fin.

No he tenido tiempo de terminar una publicación que quiero hacer, trato de darme unos minutos al día mientras estoy en la oficina, pero no me ha resultado del todo bien… espero poder tenerla para la próxima semana, mientras tanto, les dejaré una carta que leí y me causó un nudo en la garganta.

Esta publicación la encontré en un blog que se llama “unamammagreen.com”, espero que lo disfruten tanto como yo y se llenen de lágrimas bonitas como lo hice yo…

El tiempo es un animal extraño. Es como un gato, hace lo que le da la gana. Te mira astuto e indiferente, se marcha cuando le suplicas para que se quede y se queda inmóvil cuando le pides que se vaya. A veces te muerde mientras ronronea y te araña mientras te besa.

El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo.
De las manos gorditas que sin parar me agarran, que escalan por mi espalda, que me buscan y me rebuscan sin restricciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.

El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.

El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está calida de cuerpos pequeños y respiros rápidos. Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan de un amor poderoso e incontenible.
Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día. Cancelerá, poco a poco o de repente, la familiaridad de sus piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos.

Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la verguenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferiencias.

Como un río qué escava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mi, como ser ominpotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.

Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos.
Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mi. Dejarán de preferir mi compañia respecto a la de los demás ( y ojo, esto tiene que suceder! )

Se difumnarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nannnas y los Había una vez… acabarán de resonar en la oscuridad.

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tendré suerte, me perdonarán alguno.
Savio y cínico, el tiempo traerá consigo el oblío.
Olvidarán, aún si yo no olvidaré. Las cosquillas y los “corre corre” , los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo. Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio.

Mis hijos olvidarán que les he amamantado, mecidos durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas. Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en lo que me han necesitado tanto, como el aire que respiran.

Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque ésto es lo que el tiempo elige.
Y yo, yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento, ¡gratuitamente! y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar.

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